Detalles irrelevantes

Cuarto de hospital
Cuarto de hospital

Abro los ojos, me encuentro en una cama que no es la mía, en una habitación que no es la mía. Es una habitación blanca y estoy sola en ella, hay un tubo conectado a mi brazo izquierdo, me duele la cabeza. Una enfermera entra a la habitación y ajusta la medicina que entra a mi cuerpo a través de ese tubo conectado a mi brazo, voltea a verme y me sonríe, le regreso la sonrisa. Después de que la enfermera se va inspecciono la habitación, no hay señales de que haya tenido alguna visita mientras estaba inconsciente (lo cual no tengo ni la menor idea de cuánto tiempo fue).

Empiezo a pensar cuánto tiempo tendría inconsciente y de ahí empiezan a surgir más preguntas… ¿en qué hospital estoy? ¿qué fue lo que pasó? ¿qué tan grave estoy? Una pregunta tras otra van apareciendo en mi cabeza, respiro profundamente un par de veces e intento tranquilizarme, segundos después, cuando logro hacerlo empiezo a repasar lo qué pasó.

Lo primero que recuerdo es estar en el salón de clases, recuerdo haber revisado la hora en mi celular, la primera hora de la mañana había terminado. La segunda hora estaba por empezar y yo corro por el pasillo del segundo piso para llegar a tiempo. Dos minutos antes de las nueve de la mañana entro jadeando al salón y me siento en silencio en mi lugar.

La clase fue lo bastante larga para hacer dos actividades, no sé porque las recuerdo tan claramente, pero lo hago. Una de las actividades consistía en identificar en una nota del periódico los elementos que deben llevar (el título, el qué, cómo, dónde, por qué, entre otras cosas) y la otra actividad era escribir una nota informativa sobre el regreso a clases. No entiendo cuál es la relevancia de recordar esto, pero no me detengo, sigo intentando recordar el resto del día.

Una enfermera entra e interrumpe mi concentración, trae una bandeja con comida, la pone en una mesa y me la acerca para cenar. Realmente debí tener mucha hambre porque se me hizo agua la boca, sin perder tiempo empiezo a comer. Escucho a la enfermera reírse, pero no dejo de comer, me dijo algo sobre que estaría mejor en un par de horas.

Después de terminar la comida regreso a los sucesos del día… o ¿del día anterior? Oh por Dios, no tengo la más remota idea de en que día estoy. No veo mi celular por ningún lado y empiezo a entrar en pánico. ¿Qué tal si nadie sabe que estoy aquí? ¿Y si estoy en otra ciudad? ¿Por qué rayos estaría en otra ciudad? Vuelvo a respirar profundamente y me calmo.

El reloj marcaba las 10:00 de la mañana, lo que indicaba que la segunda clase terminó… y ¿luego? ¿qué pasó luego? ¿por qué no lo recuerdo? Me siento en la cama y me calmo, empiezo a recordar los detalles del trabajo, el olor del periódico, las teclas de la computadora sonar al ser presionadas por mis dedos. La campana… escuché la campana sonar, me levanté de mi lugar y salí del salón. Caminé por el pasillo con mis amigas. Recuerdo que una de ellas quería ir a cenar en la noche, así que hicimos planes al respecto, luego nos separamos para ir a nuestras siguientes clases.

Por fin es hora de ir a casa, mi hermano me recogió, comimos juntos y después él se fue a la escuela. Limpié la casa antes de arreglarme para ir a cenar con las niñas, cuando todo estuvo como debía estar para cuando mi madre regresara del trabajo, subí para bañarme. Abrí la llave de la regadera y regulé el agua a la temperatura que me gusta. Me relajé bajo el agua que fluye, minutos después salí y me cambié.

Ví mi reflejo en el espejo, el maquillaje por fin quedó perfecto y mi celular empezó a sonar, Sandra estaba afuera esperándome, corrí escaleras abajo y dejé una nota pegada en el refrigerador, salí de la casa y la cierro. Subí al auto de Sandra y empezó a contarme las tonterías que hicieron sus primos con los que vive temporalmente. Entre risa y risa le subimos a la música y viajamos por las calles de la ciudad despreocupadas. Nos detuvimos, un minuto después la luz del semáforo cambió de rojo a verde y Sandra aceleró. Ví las luces de un auto acercándose, lo último que recuerdo es el impacto, el dolor agonizante que sentí cuando los vidrios de la ventana volaron.

Cierto… nunca llegamos al restaurante, pero ¿dónde está Sandra? ¿Ya le habrán notificado a nuestros padres? Mi cabeza empieza a formular muchas preguntas más, sin ninguna respuesta, después de unos minutos el sedante empieza a hacer efecto y cierro lentamente mis ojos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s